jueves, 30 de mayo de 2013

Junto a nuestras catequistas - excursión

Ser catequista es una de las tareas que más se necesitan en nuestras parroquias y que más difícil tenemos de conseguir por muchas razones: exige mucha dedicación semana a semana, tu hora semanal para la catequesis, tu hora de formación con el resto de catequistas, tu preparación personal para esa catequesis, tu oración, compromisos con los catequistas de la Diócesis o del Arciprestazgo, y lo que es más comprometido y difícil, "ser catequista no solo parecer lo" en el compromiso diario. 

Pues bien, la semana pasada (23 de Mayo) como ya es costumbre en nuestro arciprestazgo un grupo numeroso de catequistas de nuestro arciprestazgo pasamos un día de convivencia, festivo y muy entretenido en compañía de los sacerdotes de nuestro arciprestazgo, muchos de ellos también catequistas en sus parroquias. 

Quedamos en Martín Muñoz de las Posadas, allí después de los saludos iniciales, celebramos la eucaristía, dando gracias a Dios por el don de la fe y la misión. Después de la misa, Don Miguel, párroco de Martín Muños delas Posadas, nos explico cada rincón del templo parroquial y su gran riqueza arquitectónica, escultórica y pictórica.


Don Andrés nos urgía para que llegáramos pronto a la comida de fraternidad en Arévalo, cosa que hicimos un número de cerca de 40 catequistas y sacerdotes. Después de la comida, nos dirigimos a contemplarlos tres templos que son sede este año de las Edades del Hombre y cuyo contenido también son Trinidad: del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. A pesar de ser tres iglesias, el recorrido se nos hizo corto, y pronto acabamos de ver este recorrido de fe que nos ofrece este año las Edades del Hombre de Arévalo. Un bonito complemento para despedir este año pastoral con nuestras catequistas. 

Después de ver esta exposición, nos marchamos de nuevo atierras segovianas, a la Virgen del Pinarejo, que no estaba en el Santuario por encontrarse en el pueblo en plena novena. Aprovechamos la hermosa tarde paseando por las orillas del rio Voltoya y después recuperamos fuerzas con la ya memorable y tradicional merienda que nuestras catequistas preparan con esmero. 

Fue un día muy agradable con nuestras catequistas, agradeciendo su servicio desinteresado a favor de los niños y adolescentes y de nuestras comunidades cristianas. Con este día de convivencia festiva, concluimos lo que ha sido el curso pastoral para nuestras catequistas, que han venido a ser dos jornadas formativas y esta de carácter festivo. Buen descanso y buen verano para recuperar fuerzas y emprender al próximo año un nuevo camino de acompañamiento y crecimiento en la fe.
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